jueves, 23 de abril de 2009

De cristales y vidrios; que no es lo mismo.



Sin duda hubiera estado bien ser cristal de Murano, con multicolores olas de marejadas imposibles.
Pero entonces, ¿cómo expresar los momentos grises?


Quizás sería mejor una pieza de Bohemia, con cientos de caritas talladas donde dar "chorlitos" cantarines.
No, demasiadas aristas afiladas repletas de rincones y rencores, que no van comigo.


¿Y un pequeñito cristal rojo dentro de un caleidoscopio?
Me temo que tampoco es buena idea eso de estar ahí encerrado con otros muchos, al capricho de una mano que nos mueva, mientras un ojo cotilla observa.


Por pedir que no quede, y una buena elección podría ser una simple copa llena de agua en su exacta medida, en formación con otras de distintas medidas; mientras el dedo de un artista interpreta una melodía al rozar nuestras bocas abiertas.
El caso es “dar la nota”.


Soñar no cuesta nada, cuando en realidad no dejamos de ser sólo vasos, y no de cristal, sino de trivial vidrio.
La marca es lo de menos, porque aunque todas suenan a irrompibles, al final se acaba completamente rallado y opaco por el restregar indiscriminado de agresiones externas.
Y eso contando que no te de “un aire”, solo en la cocina, acompañado de un gran estruendo mientras estallas en mil trocitos. ¡Dichosos trocitos! Piensas que te has librado ya de todos ellos, cuando al cabo del tiempo siempre aparece alguno.
Sin saberlo no caer en el olvido y dejar huella; aunque sea de un corte por despiste.

De todas formas, y pensándolo mejor, no está tan mal esto de ser humilde vidrio, por una única razón:
La capacidad para reciclarse de forma ilimitada.
Que no es poco.

Reciclada y con ilusión renovada, vuelvo por aquí en esta nueva etapa.
Agradezco a las personas que me han demostrado su aprecio, al interesarse por mi ya famosa “débil salud de hierro”.
Y a los demás, siento decirles que aún queda Ratona para rato.


También quiero dedicar esta primera entrada a:
por incentivar mi imaginación gracias a sus originales iniciativas, y provocar así mis ganas de volver.

6 comentarios:

(!) hombre perplejo dijo...

Es un honor (y un placer) ser el primero en celebrar (y agradecerte) tu vuelta a este rincón creativo y estimulante.

Preciosa la metáfora. Me gusta ser vaso, aunque sea de vidrio, porque es un recipiente que puede contener muchas cosas, como agua para que beban los demás o para que un acuarelista prepare sus pinceles. El vidrio tendrá sus defectos, pero también una virtud: es transparente. Podemos ver a través de él (aunque a veces no de forma totalmente nítida) lo que contiene.

Feliz regreso !)

El Ratón Tintero dijo...

Perplejo, gracias una vez más.
Como decía aquella: "Un viaje de mil leguas comienza por un paso, pero cuidado donde pisas".
Pues ya está dado.

JL Martínez Hens dijo...

Ha vuelto!!!

Eso debe ser por las ganas de feria. Te ha faltado el catavino...

Jose Marzo dijo...

Hola ratona. Me alegra saber que aunque te hayas ido lejos, al final has regresado.
Besos
J

El Ratón Tintero dijo...

JL, lo que debía volver a la Feria es eso: el catavino. No tanto “plastiqué”;-)

El Ratón Tintero dijo...

Jose Marzo, he estado en el país de si vas, más te vale volver ;-)
Yo me alegro que tú te alegres :-)