viernes, 31 de julio de 2009

1.688 Km. x 2 = Desconexión Total.


Mariquilla Terremoto -también conocida como Rabillo de Lagartija- gozaba de una muy buena memoria. Para ella recordar cosas, e incluso detalles del pasado más lejano, no le costaba ningún esfuerzo.

Aunque esta cualidad podía ser envidiable para muchos, ella la había maldecido miles de veces. ¿Para qué recordar aquello que tanto le desagradaba, el nombre de esa persona cargada de malas intenciones, o repasar los rincones por los que tanto lloró sin consuelo?, ¿Dónde venderían la mágica goma de borrar? Esa que elimina los borrones y garabatos sin sentido; churretes negros que tiznan el cuaderno de la vida.

Por eso disfrutaba tanto con lo que ella llamaba: “Juegos malabares del recuerdo”; porque también la memoria solía ponerse juguetona, y le lanzaba pistas y más pistas incitándola a adivinar. Esto ocurría en momentos puntuales; como alguna mañana, al despertar de un descanso muy profundo, sin saber muy bien dónde estaba ni el día que era.

Pero lo mejor era cuando se iba de viaje, y al alejarse de casa sufría sorprendentes brotes amnésicos de la más inmediata rutina diaria. ¡Qué gustazo olvidar horarios!, enturbiarse caras, mezclar en un coctel embriagador lo que ya has hecho y lo que tienes que hacer a la vuelta. Y tampoco esforzarse demasiado en recordar, porque sabía que eran sólo juegos inocentes y placenteros de esas mazas de colores lanzadas al aire por su amiga la memoria.

Un día, en uno de esos viajes, hasta ella misma alucinó, cuando dibujaba al aire libre y su lápiz esbozó dos torres en una. Luego lo titularía:
Vacaciones perfectas
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Salgo de viaje, y me acordaré de todo esto, pero también intentaré poner en práctica las reglas de ese juego tan sano de Mariquilla; eso sí, no me llevo mi cuaderno de bocetos, que me ha dado un poco de "yuyu" lo que le pasó a ella en París.


jueves, 30 de julio de 2009

viernes, 24 de julio de 2009

¿De qué color es el fuego? de Amor y Odio.


Lo dice el sabio refranero:

"El hombre es fuego

la mujer estopa

y llega el diablo y sopla".

Pero aunque todo se acabe, el refranero sigue con su sabiduría:

"Donde hubo fuego siempre quedarán brasas".

Porque:

Dondequiera que estés
te gustará saber
que te pude olvidar y no he querido,
y por fría que sea mi noche triste
no echo al fuego ni uno solo
de los besos que me diste.

Esto no es del refranero, esto lo dijo El Gran Serrat.

Lo mismo que dijo esto:

Todos contra el fuego,
todos contra el fuego,
ayúdanos a luchar.

Para luchar contra esto:
Como hacen estos héroes:
Por todos nosotros.
En el intento de evitar esto:
Con estas devastadoras consecuencias:


Siempre he pensado que en un incendio, de los cinco sentidos, quizás sea el oído el que provoque más el pánico.
Estamos ya inmunes a las imágenes, conocemos el calor y el olor a quemado, e incluso la boca y la garganta seca a rabiar; pero un fuego ensordecedor de esas magnitudes debe de ser algo terrorífico de verdad.

Mejor será hacer aquí un cortafuegos, nos echamos un tintito de verano y ponemos un poco de música.

De Estopa, por alusiones.




sábado, 4 de julio de 2009

Mi querido Verde. (Reeditado)


Eso me enseñaron desde siempre, el “verde que te quiero verde” lorquiano.



Que el barco estaba sobre la mar.

Y el caballo en la montaña.

Y nunca al revés.

Exceptuando los auténticos diminutivos diminutos de mar.

El verde es un color que inspira licencias, paso libre en positivo.

Lo cierto es que este color suele estar ligado a loables posturas ecológicas.

Que por algo los Teletubbies brincaban felices por los más idílicos montes verdes.

Y por eso Popeye daba ejemplo a los niños atiborrándose de verdes espinacas.

Aunque también guardamos en la memoria recuerdos un tanto viscosos, ¿o más de uno no lo vimos entre los dedos con las manos en la cara?

Este también daba miedo cuando se mosqueaba y hacía su particular striptease.

Gracias que luego se suavizó con el gigante verde de las verduras.

Que todo depende del cristal con que se mire… eh viejo verde.

Siempre pensando en lo mismo.

En el pecado de la manzana, que aunque roja siempre aparece un gusano, y verde tenía que ser.

Y una manzana verde ya se sabe lo altamente contaminante que puede llegar a ser.

Porque mira esta la que ha liado.

Aquí pega Manzanita, que no todo es Camarón.



Y es que hay gente para todo, para los que queman el verde, esperanzados en su magia.

Los que se lo fuman directamente.

Los que se lo beben.

Y los que se lo beben de otra forma.

Hasta volverse verdes de envidia.

Que mira que es mala la envidia.

Volvamos al milagro del verde.

A ese verde que es capaz de nacer y crecer en nuestras manos.

Sin dejar de regarlos con la regadera de la esperanza.

Para que se vuelva frondoso con fuertes raíces.

Todo es cuestión de dejarnos ilusionar, a pesar de hacernos los tontos.

Tontos como estos floripondios.

Cuando la realidad es otra: una flecha verde caprichosa que sube y sube.

Hasta criar alas para llevarse lo que escasea.

Y se lo lleva volando mientras nosotros seguimos con el agua más arriba del cuello.

Ay verde, verde… te seguiré queriendo, aunque ahora te usen para reírse de todos nosotros.

REEDICIÓN 17-07-2009

Pues no sabía yo que ciertos publicistas visitaban este blog para coger ideas.