lunes, 29 de diciembre de 2008

¡Hasta el año que viene!...


FELIZ ENTRADA EN LA ESPIRAL DEL
2009



jueves, 18 de diciembre de 2008

Regalito navideño para la crisis.

Es gratis y no necesita papel de regalo ni moñas rojas, porque está al alcance de todos a golpe de ratón. Se trata del metaverso más potente creado en Internet desde 2003 por Linden Lab con su...
Second Life
Pero ¿qué es Second Life?, o SL como lo llaman sus residentes (RL, Real Life es esta vida). Algo puedo contaros, porque aunque no lo visito desde hace más de un año, sí estuve por esos mundos cuando no era tan popular como ahora.
El que se llame “Segunda Vida” está muy bien puesto. Aquello es otro mundo, pero virtual, y es justo lo que no debes perder de vista. Un mundo donde puedes encontrar absolutamente de todo, y hacer absolutamente de todo, y ese todo depende de cómo te lo plantees.
Puede parecer complejo, pero es muy fácil. Entras en la página de Second Life, rellenas una ficha que no tiene por qué tener tus datos reales, te rebautizas con un nombre y apellido, te bajas el programa llamado “Second Life Viewer”… y en cinco minutos:
¡A jugar se ha dicho!
De entrada te dan un avatar estándar (muñeco en 3D), ya sea hombre o mujer, y con un sencillo programa vas rediseñándolo a tu gusto. ¿Que quieres ser súper maravilloso en esta segunda vida? No hay problema, ¿Que en cambio quieres que se te parezca lo más posible? Sin problema ninguno tampoco. Incluso es curioso ver cómo hay residentes que adoptan aspectos muy extravagantes, y hasta de animales.
Hay una moneda en este mundo, el Linden Dólar ($L, un dólar estadounidense equivale a unos 250 dólares linden en el mundo virtual) moneda que puedes cambiar en el mundo real. También, como en el mundo real, puedes trabajar allí para conseguir esos lindens, en trabajos de todo tipo. Creo que aún conservo algo más de 500 lindens que gané de la forma más tonta: asistiendo a fiestas e inauguraciones. Pero se puede “vivir” por allí perfectamente sin hacer uso de dinero alguno.

Se ha hablado y escrito mucho sobre SL, y no todo ha sido bueno, pero es que el género humano, aunque sea un montón de píxeles lleva toda su carga. Yo personal y afortunadamente sólo puedo contar bondades, destacando tres de ellas:
1.- Es un método estupendo para practicar inglés, ya que la inmensa mayoría de usuarios son angloparlantes, aunque últimamente cada vez hay más hispanos.
2.- Me encanta cómo te mueves por allí. Eso de poder volar y teletransportarte por lugares tan idílicos es de verdad una gozada.
3.- Soy muy “trompo” en la vida real, y allí te conviertes como por arte de magia en un experto bailarín, en todos los palos habidos y por haber.
Os presento a mi avatar en SL: Ailema Ball
Intenté hacerla lo más parecida a mí, aunque con la licencia de unos añitos menos. Alguna ventaja se puede una permitir en una segunda vida gratis, ¡faltaría más! :-)

Dos últimas cositas para terminar.
Uno: si tenéis alguna dificultad para daros de alta, no dudéis en consultarme.
Y dos: si os llegáis a hacer residentes de SL, mucho cuidado, porque puede enganchar y mucho ;-)

domingo, 14 de diciembre de 2008

Tercera lengua más hablada en el mundo.


La de lema tan de “calvo forzulo”, no para de limpiar, fijar y dar esplendor a nuestra lengua; seguro que pasaría la prueba del algodón.
Desde el año 2001 ha realizado un total de 17.310 modificaciones hasta conseguir la XXII edición del Diccionario de la Lengua Española. Pero no queda ahí la cosa, ya que se propone revisiones cada seis meses. Muy eficiente esta “Maruja”.

De todas formas siempre queda la impresión que van a la saga de lejos. Se les debe acumular el trabajo y llevan cierto retraso respecto al lenguaje real; fuera de sus cuatro muros de piedra.

Me sorprende que hasta ahora no habían reconocido e incluido palabras, o acepciones nuevas de palabras, tan de uso diario relacionadas con los ordenadores como son: salvapantalla, descargar, colgar, maximizar, minimizar, correo electrónico… o aceptado extranjerismos relacionados como: web, hardware, software…

Los médicos también pueden hablar ya con propiedad, gracias a las nuevas y sorprendentes adquisiciones o enmiendas, como son: bulímico/a, alzheimer, amniocentesis, cardiocirugía, cardiocirujano, liposucción, epidural, célula madre, in vitro…

Increíble, ¿verdad?, pues la lista es larga, hasta más de 2.500 en esta última entrega con palabras tan corrientes como: zapear, gay, abrefácil, currante, flipar, guay, pasota, tapear, jopé, tropecientos…
Y las expresiones “nuevas” no se quedan detrás, que algunas son muy curiosas: comedura de coco, vender la burra, vender la moto, estar al loro (con lo antigua que es esta), animal de bellota, cuerpo de jota (totalmente desconocida para mi), caja de Pandora, síndrome de Estocolmo, vox populi…

También se han “cargado” unas cuantas, como 700 en desuso. Me dan penita, porque algunas son realmente preciosas, como:
“acabijo” término, remate, fin.
“atraquina” que pierde la batalla ante atracón, algo así como la “pájara” de los ciclistas, pero al revés.
Y la que más me ha gustado de todas…
“alfonsearse” burlarse de alguien en tono de chanza.
Lo siento por los Alfonsos que han perdido una palabra tan graciosa :-)

jueves, 11 de diciembre de 2008

La Perra Vía, again!!!


Mañana, viernes 12, están muy cerquita de Sevilla. Si aún no has disfrutado de este musical, o si quieres asistir una vez más (que no serías el único que la ve más de una vez)... ahora tienes una buena oportunidad.

¡¡¡No dejes escapar este tren!!!


Para más información pincha aquí

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Ratón cuarentón.


El pasado día 9 de diciembre, el registrado como “Indicador de Posición X-Y para Dispositivo de Pantalla”, ha cumplido cuarenta añitos de nada.
Aquél “rústico taco de madera con primitivo botón” fue toda una revolución en su día, y a lo largo de los años ha ido depurando formas y funciones. Hasta perder incluso “su cola”, con los ratones inalámbricos, que más bien debían llamarse “hámsters”.
Pero el ratón, tal y como lo conocemos, es prácticamente cadáver, con una muerte anunciada de aquí a cinco años.


Son inminentes las pantallas táctiles, e incluso manejos tan alucinantes como veíamos hace una década, cuando nos dejó boquiabiertos Tom Cruise en la película “Minority Report”.


Hace un año, cuando busqué un nombre para este blog, pensé en algo que uniera pasado y presente en la escritura.
Un lustro más, ya son muchos años para la vida de un blog, así que lo más seguro es que no se quede anticuado y desaparezca antes; o tendré que cambiarlo por algo como: “Con tacto de pluma”, “Tinta en el aire”, “De mis dedos a tus ojos”… o vaya usted a saber!!!

martes, 2 de diciembre de 2008

Factoría B/N.

Con voz sentida multicolor, por los distintos líquidos que vierte en su garganta.
Con pálido maquillaje, recargado de polvos muy blancos en su nariz.
Con anchos rabillos negros, que entristecen aún más si cabe, su glauca mirada.
Con desmedido moño sesentero; a más deprimida, más grande.
Con brazos tatuados, a falta de brazos que los abracen.


Así es ella, única.

Lleva todas las papeletas donde rifan “un traje de palo”, aunque yo deseo que no le toque, porque nos perderíamos un gran mito viviente. En cambio le deseo muchos desengaños amorosos.
Lo siento Amy, pero contigo se demuestra que el desamor es la mejor de las materias primas en la factoría de la creación.
Del blanco al negro, con todos sus grises por medio.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Revoleras de ilusión.

Con un golpe seco unió los tacones de sus zapatos verdes, y todas las eses de sus curvas comenzaron a rotar sobre sí misma, al tiempo que levantaba los brazos al viento, con los abanicos de dedos extendidos señalando al cielo.

Dejé de verle la cara, se había perdido entre las sedosas capas blancas de su falda, que flotaban rizadas con formas imposibles alrededor de su cuerpo.

Giraba con fuerza, sin parar un instante, con apasionado empeño hasta conseguir que se elevaran los flecos de su mantón, y brotaran de las puntas infinitas ansias de futuro: susurros, caricias, abrazos, besos… el ritual de los deseos había comenzado.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Coser y Contar.

Hace tiempo que no hago una entrada sobre música, y ya era hora de poner remedio.
He estado demasiado ocupada echando hilvanes y pespuntes en historias mías, y con los bordados musicales sólo me he dedicado a hacer la cafre en privado. De forma casi instintiva e inevitable, modificaba sus letras hasta el destrozo más insensible. Con ejemplos como:

“Si tú me dices ven, lo dejo todo”. Le dijo la mano al guante.
“Gracias a la vida, que me ha dado tanto” Pero no me deja llevárlo a la próxima.
“Devuélveme el rosario de mi madre…”… y todo lo demás también. Te vayas a creer que soy tan tonto como el de la canción.

Hoy me quiero reconciliar con la amada música, y para ello he elegido un amor de músico. Él fue uno de tantos artistas que no fue profeta en su tierra, aunque la música caribeña no haya dado otro como él.
Pero no lo he elegido por esto sólo, sino más bien porque cuando lo escucho es como si lo viera también coser en el aire. Sus dedos al piano son agujas que se van clavando a cada golpe de tecla, y sus precisas palabras te van cosiendo, una tras otra, puntada a puntada; atrapándote hasta el final.
Es como si asistieras al nacimiento de una canción, creación en su estado más puro.

Bola de Nieve, "No puedo ser feliz".



Quiero dedicar la entrada y sobre todo esta canción a Juan Duque, con el mayor de los afectos.

viernes, 14 de noviembre de 2008

Pudores Textiles.


El pudor de las telas es un sólido que siempre se ha diluido en el conocimiento personal, en alcohol o en dinero.
En este siglo añadiríamos también que tanto el de las telas, como el de las entretelas, se diluyen en La Red.

lunes, 10 de noviembre de 2008

Solución oxigenada. (Reedición)


Todos los sábados noche, las cinco hermanas acudían juntas al “Pink Boleros Club”. Dos de ellas se mostraban más tímidas, procurando en todo momento esconderse detrás, pero las otras tres permanecían muy dignas en una esquina del local.

Como de costumbre a su llegada, se formaba una larga cola de pretendientes, todos arremolinados, con la esperanza de conseguir un baile. Pero ellas jamás bailaban, se limitaban a repartir con exquisita educación rechazos a diestro y siniestro.

En realidad era una competición entre ellos “¿quién conseguiría el primer baile?”, porque estaban muy intrigados ante la inflexible actitud de las hermanas.

Ninguno podía imaginar una explicación tan sencilla al enigma:
"A ellas no les gustaban los hombres rubios".



Reedición.


Tal vez debería empezar por reeditar también el titulo de esta entrada, ponerle algo así como: “Del blanco al negro”. Porque sucede que nos solemos olvidar que existe una inmensidad de grises por medio.

Lo que parece un cuentecillo a partir de la foto de una flor, resulta que puede tener muchos más cuentos por medio, como los grises.
No sé por qué gris ando últimamente, pero muy opaca seguro; lo reconozco, así que mea culpa.

Y me pregunto:

- ¿Por qué nos empecinamos en algo, que ni siquiera conocemos y luego nos puede decepcionar profundamente, sólo por dar codazos en una masa cegada?
- ¿Por qué nos solemos quedar en la carcasa, discriminando bajo estereotipos tontos preestablecidos?

Este medio se presta a todo eso. Nos faltan siempre muchos datos, pero entre la imaginación que va rellenando los huecos al antojo propio, y entre los cánones que creemos firmes cuando en realidad se quedan en la superficie… a lo peor nos estamos perdiendo marcarnos un buen bolero, con un apuesto rubio, en el “Pink Boleros Club”.


jueves, 6 de noviembre de 2008

Carta a mi memoria.

Hola cachito mío, ¿cómo está mi niña gordita? Seguro que ahí a lo tuyo, archiva que te archiva, catalogando y etiquetando datos y más datos sin parar.

¡Ay memoria caprichosa! Pero ¿Cuántos rincones, dobleces, bolsillos y cajones tienes tú si se puede saber? Me paso la vida haciendo limpieza de tanta cosa inútil como guardas y acumulas. Si te tengo que reñir: ¡Diógenes! que eres una Diógenes de los que dan ganas de llamar a los bomberos porque ya hueles mal.

Siempre he dicho que, para mi desgracia, tengo mucho de ti; demasiada buena memoria de la que presumir a veces, y de la que lamentarse muchas más. Sabes que en más de una ocasión he tenido que acudir a tu enemigo el olvido, como buen bálsamo que es de las cosas que duelen. Y es que hay que tenerte a raya, para que seas un poco menos caprichosa y te conviertas en algo más selectiva.

No, mira, si tener memoria está muy bien: para recordar materias que nos cultivan, momentos agradables vividos, flashes de la infancia, el final de aquella película, ese libro que devoramos, aquella poesía con la que vibramos, los paseos por la playa, la mirada sincera de quién tú ya sabes, los susurros al oído, las palabras de amor eterno…
Todo lo que he dado en llamar “Los tesoros de la memoria”, aquellos que nada ni nadie te puede robar, porque son sólo tuyos para siempre.

Y ahora ¿dónde os escondéis agazapados? ¡canallas rateros! que os empeñáis en llevaros tanto bueno de mi memoria, dejando en prenda banalidades de la especie más dañina.
¡Me niego, memoria! ¡Niet! Te lavaré una y mil veces que hagan falta, hasta que brillen en ti reflejos de esos tesoros que tuve y tendré.

Me despido con un cariñoso beso y un ramillete de “No me olvides”.


lunes, 27 de octubre de 2008

Balance de cuentas.


Hace un año que nació este blog, aunque no haya publicado el año entero. Escribir siempre se escribe, pero “subir” lo que se dice “subir”, a esos doce meses habría que restar al menos cuatro:


- El mes de diciembre 2007, cuando un cúmulo de desdichas encadenadas hicieron que me alejara de estos mundos.

- El mes que suman Semana Santa, Feria de Abril, más los días previos de preparativos. Si vives en Sevilla y la vives, eso es así.

- Y los dos meses de verano ausente en un lugar sin conexión.


Esos cuatro meses suman 124 días, que restados a los 365 del año, nos quedan tan sólo 241. Por tanto si he publicado más de 100 entradas, supone que “me lo he currado” casi un día sí y otro no; y a veces el de en medio también.


Ese sería el balance frío numérico. Pero mirando para atrás con otros ojos, tengo que reconocer que ha sido un año cargado de vivencias y no sólo virtuales. Al final de tanta historia cibernética resulta que somos reales, “de carne y hueso, nariz y pescuezo” como decíamos de pequeños. Las cosas afectan, los palos duelen y los hierros dejan marca; socavones formando las curvas del sube y baja que nos hacen cojear sin remedio.


De tal manera que cuando la barca vikinga de la feria está abajo, te planteas bajar para recuperar el equilibrio, para no sentir más el vértigo de las alturas con el estómago levantado pidiendo asiento, con los ojos vidriosos y el rostro helado, con el pelo enredado por el aire y la falda arrugada de agarrarla en un puño; porque no te quedan monedas con las que pagar otro viaje, ni quieres que te inviten ya.

Sólo apetece amarrar la barca en el noray del recuerdo y caminar por tierra firme; volviendo a ella nada más de feria en feria.




sábado, 25 de octubre de 2008

La risa contenida no debe ser saludable.

Lo he pasado “mal”, muy “mal”, realmente “mal”. Ha sido una de esas situaciones que te reirías a mandíbula batiente, pero por el lugar y el momento no puedes hacerlo.


Comienza el bautizo. Somos muy pocas personas allí reunidas, así que nos apiñamos en los primeros bancos de la iglesia. Aunque el cura quiere hacer uso del micrófono, porque es muy mayor y no puede hablar fuerte. A su lado está el sacristán, que por su singular parecido, debía ser el hermano secreto de Frankenstein; el monstruo, no el profesor.


Suena por megafonía música eclesiástica de fondo y el cura mira al sacristán, así que este, con toda diligencia y premura, se va para la sacristía a quitarla de inmediato.


Cuando vuelve ya en silencio, nada más abrir la boca el cura, estalla fuera un cohete por una romería cercana. Lo intenta de nuevo y otro cohete. El cura mira al sacristán, que asiente resignado sin posibilidad de solucionar este segundo inconveniente.


Termina la fanfarria de fuera y empieza a hablar por el micro, pero con tan mala suerte que se acopla con un pitido de lo más desagradable. Nueva miradita al sacristán, y nueva carrera de este a poner remedio en el equipo de la sacristía.


Por cuarta vez empieza la ceremonia y aunque habla, porque mueve los labios, no se escucha apenas. Otra carrera del hermano de Frankenstein y a su vuelta nueva intentona del cura por hacerse oír. NO HAY MANERA.

Se vuelve para el sacristán y milagrosamente se escucha perfectamente por los altavoces:

- “¿Se puede saber qué le pasa a esto?”.

Contestación de Frankenstein’s brother al tiempo que levanta los hombros y la voz, bastante mosqueado:

- “¡Y yo que zé! ¡Questá viejo y hay que comprá uno nuevo!!!”.


Sólo hubiera faltado un "como usted" despues de "viejo".



lunes, 20 de octubre de 2008

Mitad por mitad, para ser justos.


Porque Medio Ambiente, no es la mitad del ambiente, es lo mejor del medio.

Porque placer a medias no es placer, es quedarse a medias.

Porque medio oriente no es oriente medio, a no ser que hables en inglés.

Porque unas medias no es media, son dos, sino a media pierna.

Porque dos medios forman un entero, y empleando todos los medios se consiguen los plenos.

Porque si lo dejas todo por medio, luego no encuentras nada o te lo han robado.

Porque es puro instinto de supervivencia ver la botella medio llena.

Porque o se quiere o no se quiere, y no vale querer a medias.

Porque verdades a medias y mentiras a medias pueden ser piadosas, pero mezclar mitad verdad y mitad mentira es perverso.

Porque tirar por la calle de en medio es siempre valiente, y casi nunca de locos.

Porque: “Un limón medio limón a 40 limones es medio limón”.



Para saber más sobre este cantante recomiendo leer el post editado por Alberto.


sábado, 11 de octubre de 2008

No te eches canicas en un bolsillo con agujero.


Salir al patio del colegio no era gratuito. Jugar en el recreo tenía su precio. El mismo que marcaba el niño prepotente que aguardaba en la mejor esquina del patio; como los gatos.

Todos los demás se acercaban a él, y del modo más sumiso, hacían su aportación diaria de nuevas canicas. La contribución iba en directa relación a cómo te quisieras divertir y moverte por el recinto escolar. ¿Que querías sólo charlar un rato con tus amigos?... abonabas un par de canicas de un sólo color. ¿Que querías jugar y desahogarte?, pues entonces a mayor espacio utilizado, más gorda y con más colorines las canicas para el de la esquina.


Todo parecía funcionar bien, uno enriqueciéndose sin mover un dedo, y los otros pagando religiosamente su parcela de felicidad.

Pero el muy truhán, con su gran arsenal de canicas, solía ir a una plaza de un barrio lejano a jugar con ellas. Hasta que un día, el juego no fue tan bien como siempre y perdió todas las canicas de los niños del colegio; menos las suyas propias que seguían a salvo, claro está.


Al día siguiente, cuando llegó la hora del recreo, no podía estar más enfadado por haber perdido sus cuantiosas ganancias. Con gran pateleta, exigió ya no sólo que siguieran con el pago diario, sino que rebuscaran en sus ahorros y entre todos cubrieran las canicas perdidas en sus propios juegos.

Los demás niños no estaban de acuerdo. Hubo gritos de protesta y un principio de motín. Hasta que el jaleo hizo acudir al profesor de su rato de descanso. Después de ver lo que pasaba y escuchar explicaciones por ambos lados, sentenció la solución.


- A ver niños. No quiero problemas en el patio del colegio. Así que yo mismo os quitaré un par de canicas a cada uno, se las daré a este, y asunto resuelto. Y rapidito si no queréis quedaros sin recreo una buena temporada.

- ¡Pero eso es capitalizar las ganancias y socializar las pérdidas! ¡No es justo!- Gritó el gafitas empollón desde el fondo.

- ¡Tiene razón!- apoyaron los demás- si hace usted eso, al menos prométanos que algún día, cuando se recupere con sus juegos en aquella plaza, nos devolverá lo que era nuestro; y con los mismos intereses que a él le gusta tanto aplicar.

- Bueno, bueno... - dijo el profesor con falso tono conciliador- todo se andará. Pero de momento haré lo que os he dicho. Y vamos a terminar con esto, que se me enfría el café tengo echado.


sábado, 4 de octubre de 2008

Sonría por favor :-)

Teoría Ratoniana sobre el uso de las vocales en los distintos tipos de risas de modo onomatopéyico.


1.- Con la “a”: jajaja

La “a” es una vocal muy abierta, la que más. La intención es relajada y confiada, casi explosiva e inevitable. Es la más usada y además sin distinción de sexo. No quiere decir que el que la escribe esté necesariamente carcajeando delante de la pantalla, basta con que tenga esbozada una leve sonrisa, sin que su risa deje de ser sincera.

2.- Con la “e”: jejeje

Aquí la boca se cierra, estira y entreabre. Tiene su punto de socarrón y curiosamente la usan más los hombres que las mujeres. No es una risa hacia fuera, es más hacia dentro, y lleva frases implícitas del tipo: “no me digas cosas que ya sabía” o “si yo te contara…” parece astuta e inteligente, sin tener por qué serlo en realidad la persona que la emite.

3.- Con la “i”: jijiji

Esta risa conejil, aguda y chillona, aunque tenga poco volumen llega a rechinar; por suerte se usa poco. Es aceptable tan sólo en ataques de auténtica risa, cuando el aliento ya falla y sólo nos queda un “jiii” para retomar aire. Es tan insulsa que se suele compaginar con la “ja” para expresar risas vanas, como: “estuvimos todo el rato ji ji ja ja”.

4.- Con la “o”: jojojo

Gorda, oronda, grave y profunda como la vocal. Por escrito se suele poner a personajes de ficción en esa línea (gruesa), como Papá Noel o pongamos un ogro malo malísimo… o un rey borrachín tirado en su trono con la corona torcida todo el día.

5.- Con la "u": jujuju

Hasta hace poco no me he encontrado con una persona que usara esta risa, además también ayudado de la vocal “a”, quedando algo así como: juaaa.

Sin dudas es una manifestación cuanto menos original. He podido conocer en persona a quien la emite y observar asombrada el paseíllo con que la acompaña: al tiempo que suelta el “juaaa”, da cuatro zancadas alejándose, para inmediatamente volver al sitio de la reunión.


En definitiva, creo que cualquiera es buena en esta comunicación escrita con tantas carencias, siempre ayuda a la comprensión y por tanto no es nada despreciable su uso.


Por otro lado, no olvidemos que tenemos el invento del siglo, los emoticonos, con una mayor diversidad de expresiones. Con ellos podemos guiñar un ojo, poner cara triste, asombrada, sacar la lengua de forma burlona…

Todo lo que sea enriquecer la comunicación, bienvenido sea.


Esta entrada la dedico a quien gusta inyectar el bacilo de la lepra con efecto bloqueador, para que vea que encontré la vacuna, y se llama: “ja, ja y ja”.


miércoles, 1 de octubre de 2008

Los pinceles me llaman.

Hace meses que me susurran al oído, aunque me haya hecho la sorda.

Son ya algo más de dos años que no me mancho de óleo, y quizás sea eso, que necesite pringarme, oler, y hasta tocar metiendo dedos en un cuadro fresco.

He dibujado alguna cosa (como el logo del blog), pero por aquí, con la frialdad y asepsia que tiene la pantalla. Nada que ver. Nunca lo será.

En el fondo sé el por qué de este largo alejamiento, ha sido eso mismo: toqué fondo. Yo misma me encorseté, me saturé de perfeccionismo, de hiperrealismo… cuando en realidad hoy día no tiene sentido horas y horas de meticulosidad, con pinceles de tres pelitos, para conseguir algo cercano al clic de una cámara fotográfica.


Lo último que pinté fueron “Veladuras” como esta:


La antigua técnica renacentista a base de muy finas capas de pinturas, superpuestas unas encima de otras hasta conseguir esas transparencias tan características. Una locura, el colmo de la paciencia podríamos decir.

Quiero volver a pintar, pero de forma muy distinta a cómo lo hacía. Quisiera liberarme de ataduras técnicas, de pasos a seguir, de corrección en la ejecución… Ahora quiero emplastar colores, distorsionarlos, mezclarlos y compaginarlos como dicte mi corazón, sin importarme los cánones establecidos. No sé si seré capaz, pero me apetece intentarlo.

Muchas cosas me gustan y quisiera hacer; demasiadas.

Cuando yo digo que una sola vida no da para nada…

lunes, 29 de septiembre de 2008

La biolingüística.


Llamado así al proceso evolutivo de la lengua en el ser humano.

No sólo engloba biología y lingüística, sino también neurología, psicología, genética… y alguna más. Pero a pesar de toda esta parafernalia de materias, la lengua no es un fósil -aunque algunas ya estén muertas-; la lengua en sí es uno de los recursos más vivos que podamos disfrutar.


La lengua late y respira, la lengua siente y se resiente, es vulnerable y se deja influenciar, nunca se inmuta y siempre se muta, no duerme aunque se despereza continuamente, evoluciona sin descanso, unas veces más lento y otras más rápido como en estos momentos, donde la lengua está teniendo transformaciones tan fuertes, que hace tan sólo unos pocos años eran inimaginables.


Y todo esto pienso que es por tres simples, llamémoslas “movilidades”:

1.- Movilidad en el espacio. Las personas con sus lenguas viajan más y se mezclan más, dando como consecuencia una gran incursión de nuevos vocablos.

2.- Los teléfonos móviles. Con los económicos mensajes de texto provocando -y lo digo como me duele- un auténtico destrozo del lenguaje, por ceñirse al límite de caracteres. Ya con eso salen muy caros a la larga.

3.- La cómoda comunicación a través de Internet creándose un lenguaje muy sintético. Hay que decir mucho en pocas palabras, con la añadidura que en este lenguaje nos faltan matices, tonos, gestos, miradas… y no sigo por no dejarlo más pobre aún.


Si miramos no muy atrás, medios de comunicación como televisión y radio fueron las encargadas de otro gran empuje evolutivo.

Recuerdo las riñas que me ganaba en casa por decir palabras tan mal sonantes entonces como: “vale” o “al loro”; encima yo para arreglarlo me llegué a comprar el “Diccionario del pasota”, de José Luís Coll.

Y palabrita del niño Jesús que no tengo ni un siglo; ni medio.



miércoles, 24 de septiembre de 2008

Los paralenguajes.


Siempre he estado interesada en el lenguaje, me gusta una buena charla, aprender otros idiomas, no dejar de estudiar el propio… pero será por el trabajo de observación que requiere, que el llamado lenguaje kinésico –o del cuerpo-, es que me apasiona.

Nuestro cuerpo habla a voces, alto y claro, y ya no digo con los gestos de la cara, tan evidentes, hablo de: manos, hombros, piernas, cabeza... Y los mejores para definir a alguien son los que se hacen de forma inconsciente.


De eso saben muy bien los chavales que tienen que pasar duras cribas psicológicas para entrar en los cuerpos de seguridad del estado. Y los psicólogos que tienen en frente, no digamos. Lógico, poder y un arma no se le deben dar a cualquiera.


Recuerdo también que tenía una compañera en la carrera -muy brillante por cierto-, que siguió estudiando y se licenció en psicología. Ella cuando conocía un chico lo hacía pasar por lo que llamaba “La prueba del café”; sin él saberlo, claro.

Antes de nada lo citaba en una cafetería y estudiaba minuciosamente cada uno de sus gestos: cómo llamaba y hablaba el camarero, cómo echaba el azúcar y movía el café, la forma de beberlo, si había algo de comer por medio era mejor, su postura en la silla, el movimiento de sus manos al hablar… Era realmente una experta en el tema, además dominaba la técnica hasta el punto de no perder la sonrisa, ni el hilo de la conversación mientras tanto.

Lástima que siga solterita una chica con tantas capacidades. “Si es que no se puede ser tan “tiquismiquis” Mari Puri, que habría que ver cómo te tomabas tú el café” (bueno, sí lo sé, pero mejor no lo digo).


Son casos extremos, y no quiero diluir lo interesante del tema. Hagamos un ejercicio práctico para ilustrar mejor todo esto.

Estamos en la consulta de un médico, muy buen sitio para realizar un test kinésico. Vamos a observar a las personas que aguardan en la sala de espera:


- Una chica bastante delgada hojea una revista pasando las hojas muy rápido, al tiempo que sigue con el pié el pedal imaginario de una máquina de coser de las de antes.

- Un señor muy trajeado tiene la mirada perdida y está muy quieto, a excepción de sus manos apoyadas en su regazo. Tiene los dedos cruzados, menos los dos pulgares con los que hace círculos al aire.

- Una mujer de mediana edad, sentada en el filo de la silla está encorvada sobre su móvil, que no deja de toquetear; el cual parece dominar como la mejor de las quinceañeras.

- Hay dos chicos más: uno de ellos está como hundido en el sillón, sus piernas tienen un doble cruce, y sus brazos también los tiene cruzados en el pecho. En cambio el otro tiene cruzada una pierna en la otra, con el tobillo encima de la rodilla, y con sus manos no para de colocarse bien la campana del pantalón.


Bueno, puede haber muchos más ejemplos, este lenguaje es muy rico. Pero seguro que sólo con esos ya habéis ido sacando alguna idea y posible conclusión. Es cuestión de “menos hablar y más observar”, para escuchar los cuerpos ajenos, que tienen mucho que decirnos. Así que abre los ojos y escucha a través de ellos.


lunes, 22 de septiembre de 2008

Carta para Otoño.

Mi queridísimo Otoño:

¡ya estás aquí!, esta vez no te has hecho esperar, aunque yo te estaba esperando. Siempre te espero, ya lo sabes.

Ahora que lo pienso, nunca te pregunto dónde has estado, si has tenido buen viaje, y sobre todo… si tú también tenías ganas de volver conmigo. Bueno, tampoco importa demasiado. Lo importante es eso, que ya te tengo.

Te echaba de menos, y aunque preparaba tu venida para disfrutar de tu compañía los días que tenemos por delante, siempre pasa lo mismo… llegas de pronto, luego los meses pasan volando, y cuando quiero enterarme, ya te has marchado. Pero bueno, no pensemos ahora en despedidas.

¿Sabes qué es lo que más me gusta de ti? Tus colores y tus olores. Son colores cálidos: marrones, ocres, granates… Y si cierro los ojos y te aspiro, me inundo de una frescura que me da vida. Hueles a limpio, Otoño, a agua recién caída… ¡ay ese olor a tierra mojada! ¿A quién no le enamora?

¿Y sabes otra cosa? Te puedo ver, oler, oír y hasta saborear si cierro mi boca con fuerza y rebusco sabores con mi lengua; pero daría algo por poder tocarte Otoño. En cambio, tú sí me tocas a mí. Me acaricias con tu brisa, con tu lluvia en mi cara, en mis manos. Y me acaricias también cuando cierro ventanas y me acurruco sobre mí misma, mientras te contemplo a través de los cristales.

Ven, acércate y tápame, que ya me haces sentir los primeros escalofríos del placer de tenerte aquí.

Vuelve muchas veces, Otoño. Y no te olvides nunca, que yo siempre te estaré esperando en mi ventana.

Un fuerte abrazo de hojas crujientes.


viernes, 19 de septiembre de 2008

Historia de amor entre dos agujas.


El destino es siempre así de caprichoso, y nunca se sabe cual será el hilo que las una. Lo mismo puede ser verde, en primavera; azul, junto al mar; rojo pasión, en un bar de copas; rosa chicle, comprando chuches en un kiosco… la paleta de colores no tendría límites.

Como siempre sucede también, la atracción física es lo primero. Se tienen que atraer y acoplar en tamaños, texturas, grosores, números. Cada número de agujas tiene un tejido adecuado. Aunque a veces se pueden tejer cosas raras y extravagantes; como agujas muy gruesas con hilos muy finos… agujas muy finas con hilos extraños llenos de marras…

Una vez que se han puesto de acuerdo en todo, empiezan a conocerse punto por punto, creando entre ambas una especie de tela de araña de lana o hilo, que las trenza con simétrica precisión.
Al principio siempre enseñan su mejor cara, sin estridencias ni sobresaltos, poco a poco. No se conocen y hay que ir despacio.

- “Yo ahora arriba, tú después abajo… te dejo que me eches el brazo por encima, y unos puntos más adelante lo dejo caer…”
- “¿Te parece bien que yo te haga dos al derecho y luego me dejo que tú me hagas tres al revés?”

El sonido del clin-chin de las agujas, al chocar y rozarse, empieza a tener su ritmo, es como si brindaran de alegría a cada segundo. Las pasadas se suceden, el tejido crece y crece, y va apareciendo un bonito dibujo; algo hecho por los dos.

- “¡Pero cuidado! ¡Que se ha escapado un punto! ¡Que te has confundido en el dibujo!”

No queremos más agujeros de los necesarios, así que toca reconocer los fallos y sacar las agujas, para tirar del cabo con gran pesar. Hasta en las mejores relaciones hay despistes y malos entendidos. Lo importante es tener la comprensión y paciencia suficiente para volver a empezar por donde íbamos bien.

Cuando la relación va ya muy adelantada llegan las auténticas normas de pareja. Hay que sisar, escotar, recortar, rajar… poner cuello, crear mangas, hacer bolsillos… También a veces hay quien se aburre, busca algo fuera de la monotonía, y tejen cositas donde es necesaria una tercera aguja auxiliar; un trío… la fantasía de más de uno, vamos.

Y no digamos si se teje algo más complicado aún, como calcetines o guantes, ahí se necesitan varias agujas: cuatro, cinco… lo más parecido a una orgía, vaya.

Una vez terminada la prenda la satisfacción de las agujas es inmensa, es su gran obra, creada con el enorme esfuerzo de llevarse bien. Ahora sólo queda que se aprecie el trabajo y se cuide la prenda con esmero y cariño. Aunque para qué vamos a engañarnos, al final a todas acaban saliéndoles pelotillas, agujeros y deformaciones. Pero ¡qué cómodas y confortables son esas prendas viejas y usadas! Para andar por casa son las mejores,
¿o no?

martes, 16 de septiembre de 2008

Acelerando la vida.

Me he enterado hace poco de una moda que circula por la blogosfera, se trata de los llamados “Memes”. Para quien no haya oído hablar, explicaré por encima que se trata de una especie de cadena humana, donde los blogueros escriben listas de cosas que les gustan, que no les gustan, que les hace felices… etc. Me voy a abstener, por respeto al personal, la opinión que me merecen. Aunque de entrada los renombraría en la línea que lo ha hecho Herodes, con lo de “La patata caliente”; y con eso lo digo todo.

Pero para mi sorpresa, el otro día con una noticia en la tele, me quedé atrapada haciendo mi propio “meme” (tiene guasa el nombrecito, en mi tierra esa palabra tiene otra acepción más de “las partes bajas”).
Realmente lo que sucedió es que llegué a asustarme muchísimo, ignorante de mi supongo, pero es que no tranquiliza nada eso de “gran acelerador de partículas”, “recrear el Big Bang”, “agujeros negros que se tragarán la tierra”, “descubrir los secretos del universo de golpe”… como el que descubre America, que también se comparan con el mismísimo Colón.
Por lo visto el momento cumbre será en Diciembre, eso por si me gustaban poco las Navidades, veremos si me las dan pero bien este año.

El caso es que desde entonces llevo estrujándome las entendederas, no para intentar comprender tamaña osadía, sino para elaborar mi lista de cosas por hacer, por si nos vamos al país de irás y no volverás. Y nada, no se me ocurre nada, precisamente por eso mismo, porque nos iríamos TODOS, allí mismo y desfilando.

¿De qué serviría desear hacer antes las paces con mis enemigos? Si esos andan enrocados, yo no sé suficiente ajedrez… y además ellos también desaparecerían.

¿De qué serviría desear ser abuela? Imposible en sólo tres meses… y pobre futuro el que les esperaría a mis nietos.

¿De qué serviría el deseo de aprender a tocar bien un instrumento? Si por mucho que me aplicara iba a parecer uno de los músicos del Titanic.

Después de muchas vueltas sólo se me ocurre un deseo: que no suceda nada irremediable y esos científicos no se equivoquen.

Por el bien de TODOS.

Panorámica en seis disparos.

Primera foto:
Pepe Risas cumple siempre, de abajo arriba, el mismo ritual antes de salir de casa: veloces patines en los pies, mochila a la espalda, una de sus muchas cámaras fotográficas colgada delante al cuello y por último su gorra de visera; la misma que deja escapar alocados rizos a los cuatro vientos.

Segunda foto:
Lleva prácticamente de todo para hacer sus fotos, de todo menos un trípode para realizar las que más le gustan: las panorámicas; ya que ha encontrado su técnica particular, y no necesita ese frío artilugio extensible.

Tercera foto:
El momento mágico sucede cuando topa con unas vistas tan amplias, que es imposible captarlas dentro de una única foto. Es entonces, cuando haciendo honor a su apellido, deja escapar una de sus espontáneas risas, a modo de divertida sirena de alarma, con la que comienza el espectáculo, y el alucinante proceso fotográfico en serie.

Cuarta foto:
Sus patines se paran en seco en medio de la calle, tensa su delgado cuerpo, y como por encanto salta un enorme calamar desde dentro de su mochila al suelo. El insólito animal, rápidamente se coloca detrás de las rígidas piernas de Pepe, abrazándolas con sus largos tentáculos.

Quinta foto:
La sincronía telepática entre el calamar y Pepe Risas es casi de relojería suiza. El calamar sabe el momento preciso en que debe hacerlo girar sobre las ruedas de los patines, al sonido del clic de la cámara fotográfica, preparado siempre para el siguiente movimiento exacto en la misma dirección.

Sexta foto:
¿Para qué necesita él ningún trípode? cuando en su calamar mochilero tiene el mejor de los trípodes del mercado.
Siento desvelar tu secreto Jose; pero que sepan todos la auténtica verdad de las fotos panorámicas de Jose Peris, Ercalamar

Con un poco de fantasía en nuestras vidas,
seríamos un mucho más libres.

Así que no dejes nunca de hacernos imaginar que paseamos por esas maravillosas plazas tan lejanas.


jueves, 4 de septiembre de 2008

Salud, Dinero y Amor. (Reeditado 8-9-08)

Eso nos decía aquella, más que versionada, canción. Y encima sentenciaba: “el que tenga estas tres cosas que le dé gracias a Dios”, como si fuera tan fácil.
Supongo que el orden al colocar las tres palabritas, sería para encajar letra y música, porque al menos yo no estoy de acuerdo tal cual. El dinero lo pasaría al último lugar, e incluso más allá.

Este verano, a parte de resolver Sudokus y escribir “ventoleras”, he estado leyendo cosas muy interesantes sobre taoísmo chino. Listos estos chinos, y profundos, tenemos mucho que aprender de esa cultura milenaria. Aunque creo que por mucho que conozcamos y estudiemos su cultura, siempre seremos diametralmente opuestos.

De entre todo lo que he leído, me gustó especialmente sus cuatro objetivos fundamentales; objetivos que ellos ordenan con una lógica aplastante.

Brindo la oportunidad para que los ordenéis según vuestro criterio y más tarde reeditaré con la solución del dilema.

Los 4 objetivos taoístas son:

Longevidad – Paz – Felicidad – Salud.

Hay 24 combinaciones posibles, así que ánimo y a dar con la correcta.

REEDICIÓN

Ahora pienso que intentar explicar, en este medio tan limitado, algo tan profundo y lejano como son los objetivos taoístas, es cuanto menos de una ingenuidad pretenciosa. Pero voy a tratar de hacerlo salvando errores, y teniendo en cuenta que no soy ninguna estudiosa del tema. Tan sólo alguien que ha leído algo interesante y quería compartirlo.

Empezaríamos por aquello que es capaz de moverlo todo, de ponerlo en marcha como motor de vida y que debería abarcar todos los aspectos de nuestra vida ¿qué podría ser? la felicidad.
Pero si algo caracteriza a la felicidad es su fugacidad, por eso si conseguimos una felicidad plena, entonces podemos alcanzar el segundo objetivo: la longevidad.
Ya tenemos una mente sana en un cuerpo sano ¿qué objetivo obtenemos con estos dos ingredientes? la salud. Si eres feliz durante una larga vida, eso nos daría el equilibrio necesario para una salud más allá de cualquier medicina.
Imaginaos ahora: eres plenamente feliz durante una larga vida, llena de equilibrio y salud… así conseguimos la paz.
Cuando tuve que hacer este mismo acertijo -yo también-, de entrada era de lo único que estaba segura, que la paz iría al final. El descanso que nos proporciona la paz al final de un largo camino.

1º - fu “felicidad”.

2º - shou “longevidad”.

3º - k’ang “salud”.

4º - an “paz”.

Espero que os haya servido de algo la reflexión a la que os he invitado, y la explicación dada. Si alguien quiere ponerlo en práctica, ahora os daré la primera lección de taoísmo, para comenzar los objetivos y alcanzar la paz; sería la siguiente:

“Aprender a ver lo que hay de bueno en lo malo y lo que hay de malo en lo bueno”

Ambas cosas son lo mismo, como el yin y el yan.

El perfecto equilibrio siempre.

sábado, 30 de agosto de 2008

VENTOLERAS PLAYERAS BAJO MI SOMBRILLA, o lo que es lo mismo: entre Sudoku y Sudoku.


1.- Brillos lésbicos:

- “¿Cuándo volverás a lamerme toda?”

- “No llegarás ni a echarme de menos. Si esperas unos segundos barnizaré de nuevo todos los granos de tu piel”.

Dijo la insistente Ola a la insaciable Orilla.

2.- Pon oído:

Sin sol como testigo, se puede escuchar la suave respiración de sueño placentero que emite la arena de la playa, penetrada otro día más por cientos de sombrillas duras, profundas y rígidas.

3.- Negro compás de espera:

La luna presumida se mira en el oscuro espejo del agua nocturna, la brisa adormilada no cesa de animar a olas y orilla en sus húmedos contactos. Mientras, la ahora fría arena continúa su placentero sueño, a la espera de un nuevo día pleno de amantes de colores con miembros monocolor; el blanco.

4.- Como lapas:

Gracias a la forma del cuerpo en negativo, toalla sobre esterilla se aman bajo el sol en un acople perfecto. Zonas a modo de manchas, mojadas y saladas, serán el resultado de tanto amor bajo presión.

5.- Cuestión de gustos:

Sillas, hamacas y tumbonas abrazan por detrás las espaldas confiadas. Si te puedes volver boca abajo, no dejes de abrazarlas tú a ellas también; lo están esperando.

6.- Tres contra uno:

El protector bronceador y el respetable sol compiten con el agua salada por acariciar los cuerpos -semi- desnudos.

7.- Cuestión de moda:

- “El bañador será más elegante, pero gracias a mi exhibicionismo el bikini es sexy”.

Se pavoneaba el moreno ombligo al final de verano.

8.- Con los cuatro sentidos:

La autopsia confirmó a los padres de Jonatan la causa de su muerte por ahogamiento en el mar, pero además les reveló que tenía malformación congénita de ambos caracoles.

(Alusivo a la canción más friki del verano)

9.- Uno escatológico:

- “¡No serás capaz!”. Dijo ella. Justo las palabras clave para envalentonarlo cuando ya no podía aguantar más. Así que hizo un hueco en la arena con el pie y sentado desde la hamaca de playa, apuntó en el centro con su manguera de serie.

- “¡Hace espumita!”. Pudo articular ella entre risas.

- “Sí, lo mismo que tú antes en el agua hacías burbujitas”.

10.- Aprendiendo lenguas en la playa:

- “¿Qué lengua habla ese hombre de la sombrilla de al lado? ¿Catalán, valenciano o mallorquín?”.

- “Muy fácil, es catalán; pero también es tartamudo”.

11.- Mediterráneo:

El acantilado recorta el mar en sereno contacto. No hay olas, no hay espuma, no suena, no huele a mar. Sólo cuando pasa un pequeño barco provoca ligeras ondulaciones que terminan en tímidos besos.

12.- Don de gentes:

- “¿Quién dijo que hace falta tener buena labia para que el gran público te quiera?

Preguntó la repleta playa.

13.- Ojos que no ven:

El alcalde del pueblecito costero no consiguió su reelección en el cargo, después de la desafortunada idea de instalar grandes espejos junto a las duchas de la playa.

Ha decidido, para el verano que viene, instalar por su cuenta kioscos de zumos adelgazantes.

14.- Dura de corazón:

Por más que pasees a lo largo de la arena blanda en la playa, jamás conseguirás dejar huella en ella.