sábado, 9 de enero de 2010

Relación de relaciones.


Los cuatro soñaban una mano a la que cogerse con fuerza,
echar a correr como locos enamorados hacia el filo del precipicio,
y lanzarse al vacío para volar juntos por el barranco de la vida.

Pero la mayoría de las veces las cosas no son tan fáciles.




El de las zapatillas blancas puso todo el interés,
tenía de verdad muchas ganas de ese vuelo en compañía,
pero nunca encontró la mano a la que agarrarse,
por más que buscó y buscó sin descanso.



Quedándose toda la vida solo, al filo del precipicio.



El de las zapatillas rojas se lo tomaba con calma,
no tenía muy claro eso de encontrar a alguien tan fácilmente.



Y nunca movió un dedo por cambiar su destino,
sentado en el filo, con el único consuelo de la imaginación.



Al de las zapatillas azules le gustaba la idea de coger de la mano a alguien,
pero era eso mismo lo que le seducía:
cambiar continuamente de mano, sin decidirse nunca a saltar al vacío con nadie.



Quizás lo que en realidad le aterraba era querer cambiar también de mano en pleno vuelo, cuando ya existieran pequeñas e inocentes aves revoloteando alrededor.



El del calzado marrón fue el que tuvo el paso más firme para afrontar la aventura.



Encontró la mano en la que confiar para un vuelo tan arriesgado.



Y con la que aterrizar después de muchos años de vuelo juntos.



Proporción: uno de cuatro; como la vida misma.


10 comentarios:

(!) hombre perplejo dijo...

Yo salté una vez y me di el porrazo. Andaba juramentándome para no volverlo a intentar cuando otra mano me fue tendida. La tomé, me invitó a saltar y aún estamos en maravillosa caída libre, con tres avecillas revolotando a nuestro alrededor... !)

El Ratón Tintero. dijo...

Es otra posibilidad, Perplejo; pero sólo contaba con cuatro amigos, tú podrías ser el quinto. La próxima vez te llamo para la sesión fotográfica, si no temes acercarte tanto al filo :-P (yo creo que no podría)
En serio, celebro que te animaras a esa segunda oportunidad, con tan buenos resultados por partida triple ;-)

José Luis Martínez Hens dijo...

Tú que eres una persona sensible. ¿Cómo te explicas lo de Haití?

El Ratón Tintero. dijo...

Jose Luís, lo primero que pensé fue aquello de: “A perro flaco, todo se le vuelven pulgas”, pero ¿es que tiene que ocurrir algo así para que todos hablemos, nos compadezcamos y unas semanas más tarde volvamos a olvidarnos de ellos?
Hace ya un año, alguien cercano estuvo por allí en ayuda humanitaria y la impresión no pudo ser más desastrosa, ahora elevado a la 7,3 potencia; la de este terremoto.

JuanRa Diablo dijo...

Vertiginosas fotos para alguien al que le dan pánico las alturas. Yo no saltaría al vacío ni aunque me sujetaran catorce manos.

Un saludo

El Ratón Tintero. dijo...

Dímelo a mí JuanRa, que tengo en casa una mini escalera de tres peldaños y me lo pienso para subir jejeje, y sin embargo sueño continuamente con que soy capaz de volar :-O
Más saludos "pallá" ;-D

Chelo dijo...

¿de verdad crees que uno de cuantro es una proporción real como la vida misma? A mi me parece poco, incluso si miro mi entorno, la proporción se invierte, qué curioso...

me ha gustado mucho, saludos!

El Ratón Tintero. dijo...

No sólo lo creo Chelo, sino creo que la variedad de relaciones fallidas va en aumento.
Las relaciones de por vida, aquellas de “hasta que la muerte nos separe”, es un modelo caduco en peligro de extinción.

¡Gracias por la visita y el comentario! Vuelve cuando quieras.

retje_robar dijo...

Ratona!
Echaba de menos leerte, pero me pones unas fotos... que con este vértigo que tengo y que se con la edad es más sensible....
Ten en cuenta en tu estudio a los que tiene vértigo, y que no es que no sepan que mano coger, es que no les vale ninguna, que miedo!

El Ratón Tintero. dijo...

Le diremos a la Academia que ponga una nueva acepción de la palabra "vértigo" como "miedo al compromiso"

Yo también te echaba de menos Retjecito :-)