martes, 26 de mayo de 2009

Esto sí que es evangelio.

Nunca hago entradas con escritos ajenos (exceptuando los poéticos), pero este artículo es de los de “Amén”.
A parte que es todo un honor, y hasta un deber, contribuir a su difusión.


DIARIO DE SEVILLA, 21/03/09

No se lo digas a mamá...

Me gustaría saber la identidad de los nueve expertos en los que la ministra Bibiana Aído se escuda para defender que una niña de dieciséis años puede abortar sin consultar con sus padres.

Me gustaría saber de qué son expertos y si son padres y madres.

Me gustaría saber en qué se fundamentan para decir que dejar tan dramática decisión en manos de una adolescente aterrada es lo mejor para ella.

Me gustaría saber si se han parado a pensar que esa criatura, tras mantener una relación sexual precipitada, va a empezar a sufrir lo que la literatura científica ya ha diagnosticado ante un aborto.

El síndrome de aborto reúne quince síntomas psicológicos que van desde la angustia al sentimiento de culpabilidad, la ansiedad, los terrores nocturnos, la depresión, los trastornos de alimentación o de la vida sexual.

Síntomas que pueden llegar a aparecer, dicen los psicólogos de la Asociación de Víctimas del Aborto, incluso años después de haber abortado.

Me gustaría saber con qué valor lanza la joven ministra Aído, con una sonrisa, como quien anuncia un anticonceptivo novedoso, que una niña de dieciséis años está tan capacitada para abortar como para casarse.

Una niña de dieciséis años no está capacitada para abortar ni para casarse, por mucho que se esté normalizando lo que son parches en la vida. Una cosa es que lo haga y otra bien distinta la sacudida que la vida le da a una adolescente casada, quien sale adelante gracias a los apoyos de la familia.

Me gustaría saber quién le va a informar a una adolescente de dieciséis años de que si se queda preñada puede abortar sin decírselo a los padres y también en quién se va a apoyar ante semejante circunstancia. ¿En la mamá-administración, o en su mejor amiga, con la que intercambia los vaqueros e inventa en su habitación coreografías de Beyoncé?

Me gustaría saber si esos expertos conocen lo que es ser padres y las complicaciones a las que nos enfrentamos para conquistar la confianza de nuestros hijos en la difícil adolescencia.

Me gustaría saber el protocolo de actuación que se llevará a cabo cuando una niña de dieciséis años acuda al centro para abortar y cómo será tratada.

Me gustaría saber qué pretenden con esta propuesta de ley, que autoriza a que se rompa la confianza entre hijos y padres.

Y me gustaría saber qué se pretende de los padres el día que nuestra hija decidiera abortar en soledad. ¿La recibimos con un aplauso? ¿Le damos sopa caliente? ¿Le preguntamos si llegó a ponerle nombre? ¿O quién habría sido el padre? ¿Debemos obviar el tema, o celebrarlo con una barbacoa? ¿Trae esas instrucciones la nueva reforma de la ley del aborto?

Una cuestión más: ¿meterán en la cárcel a una madre que le discuta esa decisión a su hija adolescente? O es la ley del "no se lo digas a mamá porque no la necesitas".

Señorita Aído, me gustaría saber si mi hija ha abortado sola. Porque soy su madre.

Mariló Montero

Mariló Montero es periodista, esposa (de Carlos Herrera, también periodista) y madre (de una adolescente).
Es por esta última faceta por lo que quizás está más capacitada para decir lo que ha escrito en este artículo.

3 comentarios:

retje_robar dijo...

Me parece mucha responsabilidad dejar esta decisión en una niña de 16 años. Por dios (con minúsculas), si es terrible, con 16, con 36 y con 96 (si, ya se que con 96 no es fácil que se plantee la situación, pero es por reforzar la idea). Lo importante es educar para que nunca nadie se tenga que ver en esa tesitura. EDUCACIÓN (con mayúsculas).

Anónimo dijo...

¿Aún no os habéis dado cuenta que Bibiana Aído es una imbécil a quien le viene grande cualquier cuestión que tenga que ver con la lógica? Consecuentemente, los imbéciles que la propusieron para miembrA del gobierno van apañados y nosostros - en sus mugrientas manos- de culo y cuesta abajo.

El Conde de Montehostias.

El Ratón Tintero dijo...

Hay cosas que no entiendo.

Con 16 años eres un menor inmaduro protegido totalmente por la ley, y convertido como por arte de magia en James Bond; con licencia para matar, pero con más saña.
Puedes cortar cabezas con una catana, puedes violar, quemar y atropellar a tus victimas, puedes cometer parricidio… y un largo historial delictivo de robos y reincidencias.

Sin embargo por otra ley eres totalmente madura para decidir cualquier intervención quirúrgica, por tu cuenta y riesgo sin consultar con nadie de tu familia.
Eso si no reaccionas a tiempo, y disponiendo de veinte euros de nada, en la farmacia de la esquina tienes un buen chute de hormonas dislocantes.

Se puede estar a favor del aborto, pero esto no es legitimar un derecho de la mujer, esto no es un aborto; esto es un alboroto en toda regla.
Un cachondeo, vaya.