viernes, 4 de abril de 2008

Carta a La Fe.

A la Señora Fe, a ti que tanto te solemos invocar y necesitar. Deseada fe, útil fe, envidiada fe, reconfortante fe… siempre apelamos a ti cuando nos quedamos huérfanos de argumentos razonables, en busca de comprender el por qué de las sinrazones que pasan. Tu nombre Fe, viene el latín fidere que significa “confiar”, y en ti confiamos con fe ciega ante las adversidades que nos vamos encontrando en la vida.

Cuando pasamos por duras enfermedades nos agarramos a la fe en la medicina y los médicos, cuando perdemos un familiar querido nos abrazamos a la fe divina, cuando nos sentimos solos y perdidos nos volvemos más fieles a los que nos rodean, cuando nos agreden o violentan debemos tener fe en las fuerzas de orden público… Estos días se plantea otro reto, debemos tener más fe que nunca en otra de tus modalidades: Fe en la Justicia.

Ya es difícil conseguirlo después de toda la información que nos está llegando. Imágenes de legajos y legajos amontonados, amarrados, torcidos como torres de Pizza por los pasillos de los juzgados. Imágenes de cientos de personas con deficiencias mentales y de conducta libres en la calle, por retrasos eternos administrativos, burocráticos y de absurdos protocolos. Imágenes de tantos y tantos familiares que claman justicia con la única ancla de la fe sin razón, para no perder esa razón y volverse completamente locos de angustia y desesperación.

La vemos muy lejos, nos creemos que nunca tendremos que verle la cara a la justicia, pero ella está ahí y debe funcionar a la perfección para tranquilidad de todos. Mientras tanto te tenemos a ti Fe, y de buena fe reclamo tu presencia. Porque ya se sabe que la fe mueve montañas y ahora toca que sean montañas de legajos… y leyes caducas.


2 comentarios:

Miguel Espina dijo...

Alguien debería habernos enseñado que la única fe que nos hace libres y que tiene sentido es la fe en nosotros mismos. Al fín y al cabo es la fe de Dios, que tiene fe en sí mismo. Seamos un poco dioses, ¿o es pecado?. Bueno no lo sé.

El Ratón Tintero dijo...

Me alegra leerte por aquí Miguel.
Tu reflexión muy acertada, completamente de acuerdo. Más de uno seguro que encuentra tintes ególatras, pero yo creo que esto es como lo de “quererse primero a uno mismo para que los demás lleguen a quererte”.
No son ideas YO-YO, sino principios fundamentales del ser humano.
Ah... y no creo que te importe mucho pecar :-P