sábado, 15 de marzo de 2008

El Rey de la música romántica.

Roberto Carlos Braga, conocido en el mundo de la canción como Roberto Carlos, también llamado el Elvis Presly de Brasil. Alcanzó sus mayores éxitos en la década de los 70, y sería comprometido nombrar aquí toda su discografía ya que supera las 250 canciones, con casi 100 millones de discos vendidos; en América latina más que los mismísimos Beatles.

En una vida tan larga y prolífica se podrían contar innumerables sucesos, desde superar la pérdida de una de sus piernas cuando era pequeño, hasta tener que batallar durante décadas con problemas de derechos de autor. Pero afortunadamente hay mucho bueno que contar, y con todo merecimiento.

Sus canciones han tratado todos los temas: amor, desamor, ecología, amigos, guerras… Aquí recojo tres de mis favoritas, las mismas que hacía sonar en mis cintas de cassete siendo una adolescente.














4 comentarios:

angie dijo...

"Yo quisiera",creo que ese es su título.Canción bellísima,donde las haya.Nos la sabiamos de memoria y la tarareábamos constantemente.
Hoy en día está de auténtica moda cuando vemos que el mundo que conocemos se desvanece,se evapora,para convertirse en otra cosa mucho más fea y triste,que hace que todo cambie a peor influyendo en la vida de todas las personas del planeta.
Estas canciones son de movilización social y que sirven de instrumento de denuncia para todos a los que nos preocupa este hecho tan grave que nos arrastra sin remisión en este fatídico tobogán donde se encuentra la humanidad.

Jose Marzo dijo...

Hola ratona. Es verdad, Roberto Carlos es un monstruo. Yo lo conocí en mi pre-adolescencia, y creo que canciones como 'El gato' 'Distancia' y otras me ifluyeron, pues las tarareaba cuando nadie me veía. Sí, claro que me gustaba Pink Floyd, de cara a la galería. Ahora, después de tantos años, sigue teniendo canciones que me cautivan, como 'Outra vez', 'Cafe de manha' 'Acróstico' (dedicado a su mujer María Rita, fallecida'(y sí, cantadas en portugués, son preciosas).
Ay ay ay, en el fondo sigo siendo un romántico...

El Ratón Tintero dijo...

jose marzo: es que The Wall, era también mucho The Wall :-)
Gracias por tu visita, un saludo.

Jose Marzo dijo...

Bueno, The Wall es otra historia, y esa sí que me llevé tarareándola mucho tiempo, e incluso creo que la canté en la ducha.
Esta es la dicotomía en la que nos movemos los hombres. Por un lado, se nos ponen las feromonas haciendo chiribiris cuando escuchamos una canción romántica, y por otra, nos sentimos machotes cuando el 'líder' hace un riff de guitarra. Ocultamos nuestras lágrimas y enseñamos nuestros dientes, cuando deberíamos mostrar de qué estamos hechos.
Quizás para eso haya que ser cantante melódico y decir sin caer en el ridículo que también nos gustan las flores que enviamos.
Fdo.: El marqués.