jueves, 15 de mayo de 2008

Lluvia de flores violetas.

Ayer fue un día muy especial, por diversas razones. Sucedieron cosas distintas, lejos de lo cotidiano, y sin embargo algo que pasa todos los años por estas fechas llamó poderosamente mi atención. Para donde quiera que mirara, mis ojos se quedaban enganchados a esos árboles color violeta llamados Jacarandas.

Avenidas enteras están bordeadas por estos árboles tan peculiares en su color. Es como un sueño fantástico que sólo durará unos días por lo perecedero de su flor, de hecho ya tienen a sus pies toda una alfombra del mismo tono.

No dejaba de recordar aquel fragmento de “Cien años de soledad” que leí “hace unos días”, con tan sólo diecisiete años.
Aquel libro que cuando lo tenía que cerrar porque mi madre me llamaba, yo lo cerraba con obediencia, pero necesitaba unos minutos para volver a la realidad.

-Entonces entraron al cuarto de José Arcadio Buendía, lo sacudieron con todas sus fuerzas, le gritaron el oído, le pusieron un espejo frente a las fosas nasales, pero no pudieron despertarlo. Poco después, cuando el carpintero le tomaba las medidas para el ataúd, vieron a través de la ventana que estaba cayendo una llovizna de minúsculas flores amarillas. Cayeron toda la noche sobre el pueblo en una tormenta silenciosa, y cubrieron los techos y atascaron las puertas, y sofocaron a los animales que durmieron a la intemperie. Tantas flores cayeron del cielo, que las calles amanecieron tapizadas de una colcha compacta, y tuvieron que despejarlas con palas y rastrillos para que pudiera pasar el entierro.

6 comentarios:

Pedro Luis Ibáñez Lérida. Sevilla. dijo...

... hermosas jacarandas alentando el color malva por toda la ciudad. Es un descanso visual que engalana la densidad que, a veces, nos atribula paseando por esta inefable ciudad.

Retornar al "mismo tiempo" a través de Gabriel García Márquez, hace trascender la lírica más allá de nosotros mismos.

Es un placer recorrer el paisaje de tu cuaderno. Te invito a visitarme, Perlas de Lluvia:

http://pedroluisibanezlerida.blogspot.com/

Un saludo afectuoso de paz, poesía y libertad.

Pedro Luis Ibáñez Lérida.

JL Martínez Hens dijo...

Me encanta Sevilla y las jacarandas. Hace algunos años arrancaron las jacarandas de la Plaza donde yo vivo para construir un parking. Que pena de políticos.

rafaelpavonreina dijo...

La luz se busca por espadañas y tejados,
sobre el piano unas manos le dan forma a la memoria.
Soy un hombre del sur,
de abuela y mecedora,
de azules en los reflejos,
de tiempos sin medida,
de viajes de ida, sin vuelta,
de sueños a riesgo fijo,
de ternuras al descubierto,
del destino en los rostros,
de verdades enteras,
de líneas curvas,
de preguntas a flor de piel,
de una sola obsesión:
¿para cuándo la Vida?

DEL LIBRO "BOCETOS DE IDA Y VUELTA"

Jabuga dijo...

Ahora recuerdo que hablamos de jacarandas esa tarde... cuando regresábamos a casa escoltadas por esas nubes de flores violetas.

Y ¿qué me dices de los naranjos en flor?.
Sevilla es una ciudad seductora, de día o de noche, en cualquier estación.

Jabubesos mil

El Ratón Tintero dijo...

Jabu, ¿Qué te voy a decir? si toda mi calle tiene naranjos en ambas aceras.
El olor a azahar entra en casa a ráfagas embriagadoras. ¡Qué mejor borrachera!

Anónimo dijo...

pues es una alfombra bastante pegajosa y después huele a vinagre.

El Virgi