miércoles, 28 de mayo de 2008

Curso dandalú.

Ahí colgado -literalmente-, castigado detrás de la puerta, tengo el cuadro que menos me gusta de mi casa. Tiene toda la pinta de ser algo parecido a un título de natación, pero si te acercas un poco, puedes leer: “Profesora de EGB especialista en Lengua Española e Inglesa”. ¡Qué horror! Hubiera preferido mil veces aquello de “Maestraescuela”, aquellas sí que eran profesionales de la docencia en todas sus especialidades, especias varias y demás condimentos.

En aquellos años de carrera me sentí bastante estafada. Nos hicieron bucear por las tripas de una lengua que no hablábamos, que no era la nuestra. Soporíferos lingüistas castellanos, que mi selectivo disco duro ha ido borrando para recuperar espacio inútil. Al menos la parte de inglés si me ha sido, es y será siempre infinitamente más útil.

Está bien esa formación castellana, no es que reniegue de ella, porque gracias a ella me hago entender por una inmensa mayoría; escribiendo ahora este blog por ejemplo. Pero ¿qué hay de nuestra lengua, del andaluz?, ¿el andaluz para cuando señores?, ¿cuándo lo empezaremos a tomar en serio? Crear unas normas, una gramática, un diccionario… Sería utópico el intento de unificar lenguajes desde Ayamonte hasta Huércal-Overa, pero sí tener la constancia reconocida por escrito de nuestra propia identidad lingüística.

Hoy me han recomendado el siguiente video, como algo gracioso, aunque a mi lejos de hacerme gracia me ha hecho pensar en todo esto; una vez más.

3 comentarios:

Jose Marzo dijo...

Hola ratona. Me consta, porque tengo el primer tomo (pero esa es otra historia), que existe una especia de enciclopedia-diccionario andaluz. Fue una edición de los años 80 en varios tomos -creo 8 ó 10- tamaño A3 que recogía lo típico: los pueblos de nuestra tierra, los personajes públicos, las distintas fiestas y santos, etc etc. A cada cierto número de páginas venía una página con palabras andaluzas, que uno no había escuchado jamás, y te daban la definición y en que pueblo más o menos recóndito se utilizaba. El único tomo que tengo está en casa de mis padres, por eso ahora mismo no puedo darte más datos.
En Aznalcóllar si alguien se metía contigo, tú le decías “clavo” y eso era lo peor que podías decirle a alguien. Yo nunca lo entendí muy bien, así que seguía con mi “gilipollas” que siempre lo entienden en todas partes, al menos de los Pirineos para abajo.

angie dijo...

Para mí es una lengua hablada...me costaría entenderla escrita.
También creo que hay grados de andaluz,más profundo y más culto.
El andaluz culto es una delicia escucharlo y no todos lo sabemos hablar.
Lo qué sí tengo es algunas palabras del vocabulario andaluz que no sólo me gustan sino que me salen de manera natural porque las hemos escuchados desde pequeños,mis favoritas son babuchas y pero(por manzana).
Un besito ratoncita

Jaime Garcigonzález dijo...

Hay , bajo mi punto de vista, varios problemas casi irresolubles:
-la diversidad del habla andaluza; Incluso en una misma localidad( por ej. Jerez)hay diferentes formas de cecear, sesear, aspiración de la "h"...si hacemos esta diversidad extensiva a todo el territorio de andalucía, ni te digo.Un gaditano de la sierra en nada se parece hablando a uno de la costa y un Sevillano de la capital con uno de Écija... Y Córdoba, Jaén, Granada; Almería...en nada se parece ese andaluz al de aquí.
- la difilcutad para la transcripción fonética. Carecemos de letras ppte. dichas para transcribir los diferentes sonidos.
- las abundancia de localismos: libélula,zapatero, torero, pitijopo...es el mismo bicho según en qué pueblo.

No te preocupees, no tendremos que inventar una especie de batúa al estilo vasco porque el andaluz está vivo, se habla a diario en todas las casas.. es una realidad y no un artificio. Lo de escribirlo, es otra cosa.